Si no lo ves, te lo perdés

Un misterioso grupo realiza una función inolvidable en La Boca

Según los propios asistentes la banda estaba formado por un ciego, una sorda y un mudo, .

La Gaceta Argentina- Buenos Aires, 12 de enero de 1985

La noche del sábado tres personas irrumpieron en un local situado en la Esquina Irala, un pequeño bar en Plaza Matheu ubicado en el barrio de La Boca. El local, un lugar regentado por personajes de dudosa reputación, es conocido en el barrio por sus múltiples fiestas y problemas con las fuerzas del orden. Un grupo cargado con sus instrumentos y un taburete, decidieron sentarse en medio del local alrededor de las doce de la noche, ofreciendo un espectáculo que los asistentes catalogaron como el “más impresionante que han visto nunca”. Sin embargo, según testigos presenciales, esta curiosa banda estaba integrada por una sorda, un mudo y un ciego.

“Me acerqué al tipo más alto y cuando le pregunté que hacía en mi local me fijé que abrió la boca y no decía palabra”, comenta a este diario el dueño del local. “Luego uno de sus compañeros, un negro con gafas de sol, me dijo que era mudo. Yo por cortesía le ofrecí la mano hasta que observé que el de las gafas era también ciego…. ¡menudo disparate!

Según fuentes cercanas al caso la mujer de la banda, vestida con una largo vestido rojo, era incapaz de oír absolutamente nada. “Yo le gritaba al oído si quería algo, y ella ni me miraba. Recuerdo que en un momento se volcó una silla al suelo haciendo un estruendo brutal justo a su lado ¡Y ella ni se inmutó!”, comenta Eusebio, marinero y asiduo del local.

Tras el revuelo inicial los tres integrantes afinaron sus instrumentos e improvisaron un pequeño escenario entre las cajas de cerveza y las mesas que adornaban el lugar. Muchos de los asistentes empezaron a abuchear y reírse de los músicos. Uno de los clientes nos comenta .“Yo trabajo en un manicomio y le aseguro que eso es lo más raro que he visto en mi vida. “

Ante el revuelo causado muchos de los vecinos del barrio se amontonaron en los alrededores. Muchos de ellos fueron incapaces de entrar ante la falta de espacio, por lo que optaron por sentarse en las calles. “Era una locura, no podía pasar con el colectivo. La policía debería controlar más estas cosas”, se queja el conductor de la línea 53. “Al final pagamos los trabajadores por las fiestas de otros”. Se estima la asistencia de unas trescientas personas.

El dueño del local comentó que el ciego era el vocalista, el mudo se dedicó a tocar un instrumento y la sorda a bailar. “Y así sin querelo ni beberlo, hicieron un espectáculo que les juro que jamás había disfrutado tanto”. Ante la mirada atenta de cientos de personas la curiosa banda hizo una función que dejó a todos asombrados. “Yo no sé como explicarle lo increíble que fue….”, afirma Eusebio. “Una de las mejoras cosas que he vivido”

Este grupo realizó una exhibición durante tres horas ante todo el barrio de La Boca. Tras la actuación, los tres individuos agarraron sus petates y ante la atónita mirada de sus espectadores, se adentraron en la oscuridad de las calles sin dejar rastro.

Lo más curioso de este suceso es que las fuentes consultadas son incapaces de informar a este diario sobre cual fue el espectáculo que dieron los tres “artistas”.

“Si me lo pregunta, soy incapaz de decirle que demonios fue lo que hicieron”, concluye el dueño del local. Los vecinos consultados para la realización de este artículo parecen tener un recuerdo vivo, aunque incapaz de expresar. “Si me pide que le cuente con palabras lo que he visto y oído soy incapaz de veras, todo se difumina cuando suben al escenario” Nos comenta un joven marroquí con su pareja francesa “Pero este lugar sin duda tiene algo mágico. Estoy seguro que volveré algún día.”.

El local permanece cerrado mientras las fuerzas del orden investigan lo sucedido. El jefe de policía informa que quizás se trate de una nueva estafa, un grupo cuyo modus operandi consiste en “sedar” a los asistentes mientras una serie de compinches realiza hurtos. No existen denuncias de robo por parte de ninguno de los vecinos. Por ahora continúan las investigaciones.

***

Años después el local se convirtió en un almacén del puerto hasta la caída del comercio marítimo. Permaneció cerrado durante años, hasta que en 2001 fue comprado por la joven pareja de Marruecos y Francia, donde fundaron Al Escenario; un local que espera la vuelta de los extraños artistas de esa calurosa noche.

Cualquier parecido con la realidad en esta nota es mera coincidencia.

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