¡Ron, ron, ron! ¡La botella de ron!

¿Otra botella de ron?

Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, lo defienden las malas lenguas. Algunos lo achacarán a la falta de inspiración….Sin embargo encaramos el reto de realizar esta secuela, porque cuando el tema es bueno más bien nunca acaba; ¿no siguen las canciones de hoy como los poetas de antaño hablando de desamor, aventuras y bebidas espirituosas?

Los orígenes de esta bebida destilada de la caña de azúcar son difusos y rodeados de misterio. Si bien es obvio que tienen casi tantos años como la civilización. Como toda buena idea, son muchas las entidades que intentan apropiarse su descubrimiento. Algunos viajeros hablan de la Antigua Grecia, otros de Persia y algunos de Malasia. Sabemos, que en el S XIV, el mismísimo Marco Polo hablaba de un “muy buen vino de azúcar” que añadió una guinda más al exotismo de su viaje por oriente.

Cristobal Colón lo popularizó en Europa al volver de la Indias. Durante años fue la causa de las ensoñaciones de algunas viejas monarquías. Encontramos entonces un origen incierto que proviene de diferentes continentes, y que el mar quiso unir en matrimonio. ¿Quién no piensa en la mar cuando habla de ron? Llegó incluso a ser una ración diaria entre los marines del ejército británico. Muchas veces causante, cuando se agudizaba su escasez, de algunos motines…

No solo marines, los piratas del caribe asaltaban barcos solo por rellenar sus gaznates, y si bien obtenían grandes fortunas a costa de patas de palo y parches en el ojo, fundían sus ahorros en viejas islas ocultas con ese maravilloso elixir que les endulzaba con un trago duro la vida.

¡Por Dios! Hasta existen historias de que con una botella se compraron hectáreas de tierras a los engañados indios en la tierra que ahora es Estados Unidos.

Se le ha llamado “kill-devil” (‘mata-diablo‘) o “rumbullion” (que significa ‘un gran tumulto‘). En las colonias antillanas francesas, se le llamó guildive (modificación de “kill-devil”) y posteriormente tafia, un término africano o indígena.

Ya en 1667 se le llamaba simplemente “rum“, de donde proviene la palabra española ron y la francesa rhum. En Jamaica, esa gran tierra, fue donde el Gobernador General el 8 de julio de 1661 nombró por primera vez la palabra ‘rum’, convirtiéndola en parte de nuestra historiografía….

Parece que el misticismo, la esencia que rodea a este licor; siempre acompaña a quien se atreve a aventurarse; el explorador y al tipo que necesita anestesiar los sentidos de los oyentes ansiosos por relatos de buenas hazañas.

Catorce botellas y catorce países, adornando el fondo de una barra, inconscientes de su historia. Un simple escaparate que no es casualidad porque en Al Escenario entendemos que un detalle  es una historia profunda. Parece que siempre recurrimos a los viejos héroes políticos, al futbol y a cualquier cosa para generar nuestra hermandad humana, sin embargo el ron es algo curioso ¿no? Todos los continentes aun sin conocerse ya lo habían creado; un conocimiento universal, algo natural del ser humano.…

Dejemos de hablar, y abramos ya esa botella.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s