Ser o no ser (Parte II)

Se abrió de nuevo el telón y el cabaré se mostró ante todos; en este caso se nos presenta como escenario, personaje y tema principal.

Los dos gitanos, de los que hablábamos en el anterior episodio, discutían entre ellos. Uno era misterioso y presdigitador, hacedor de espectáculos, guitarrista; amante de la noche…. La otra imbuída con el misticismo, la señoría del progreso, la buena educación y la Ilustración… Sin embargo, ambos eran parte del mismo clan, se fundían en un mismo espíritu, de una definición conjunta más allá de cualquier raciocinio.

Lamentablemente (o para endulzar un poco la vida) la naturaleza humana es caprichosa y lleva a la confrontación, la imposición de que lo tuyo es mejor, que la razón siempre te acompaña. Por ello esas dos almas gemelas discutían entre ellas, a pesar de todo aquello que compartían.

El camarero  del local sagazmente observó que esa bonita historia podía pasar a ser un drama o un sencillo berrinche entre dos niños olvidado en las arenas del tiempo. Por ello ser aproximó a los comensales con aire solemene y sabio, para hablarles de una historia que atrapaba dos formas de ver y ser. En conjunción y conclusión se trataba de un cabaret.

Así que el entrometido les sirvió vino y dijo:

No os dáis cuenta pero estos sitios se crearon para que gente como vosotros se conocieran. La gente tiende a separarse y buscar sus diferencias, pero fue mezclando las perspectivas y puntos diferentes como se generaron las palabras de concordia y variedad que conforman nuestros valores de hoy.

Sin lucha no hay paz, sin culpa no hay perdón, sin diferencia no hay alegría.

¿De qué sirve imponer si sencillamente cada uno tiene una boca, unos ojos y los que tienen suerte hasta conservan sus pelos? ¿No es la variedad de cada uno lo que nos hace ricos? ¿Uniformarnos es un gran paso para evitar discordia? en mi opinión estar juntos solo está bien si aceptamos que somos todos diferentes, aunque por supuesto merezcamos ser tratados como iguales.

En estos cabarés se reunieron los mayores intelectuales con los mayores borrachos (muchas veces eran la misma persona), la mujeres se situaron al mismo nivel que los hombres, la cuna de uno ya no era tan importante como su estilo, su inteligencia y su elegancia. Fue aquí y no en otro lugar, entre estos grandes escenarios de la cultura y porque no decirlo, el libertinaje….

Libertinaje.jpg

El público de los cabarés no aplaudía a músicos relamidos y cantantes pretenciosos. Aplaudía espectáculos atrevidos, tanto políticos como sexuales. Fue en los cabarés donde aparecieron los primeros travestis y también donde se presentaron las primeras pantomimas de homosexuales. La gente recompensaba a los verdaderos rompedores, a los originales, a los artistas…. Muchas veces la policía venía a cerrar los locales como bien debe pasar cuando alguien critica aquello que en teoría se debe pensar….

¡De hecho les diré otra cosa…!

¡Ups! Discúlpenme un momento, acaba de entrar un cliente, luego sigo con la historia….

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