El trago más extraño

Oscuridad total, los focos apagados y la noche profunda. Los vasos lavados y las mesas limpias. El público se aleja en sus autos y el silencio es la música. El fin del espectáculo no siempre es el fin de la noche, algunas veces las historias comienzan cuando parecen que acaban. Así ocurrió esa noche que bien podría haber sido martes y 13.
Durante nuestro rutinario cierre entraron tres variopintas personas en el local. Amigos de la calle que buscaban un refugio al duro invierno, que entusiasmados por la imponencia del edificio se sentaron en la barra tímidos en busca de una experiencia que contar.

-De toda la vida del barrio de La Boca.

Decían una y otra vez. Yo en la cocina haciendo de bachero cuando oigo mi nombre en la barra. Me acerco y observo a dos hombres y una mujer, mientras mi jefe y compañero trata de buscar algo en la carta que les convenza de quedarse.

-¿Qué les servimos a estos señores?

-Sirve el trago más extraño que tengas.

Sin dudarlo ni un segundo dije:

-Esta gente merece un whisky. Un buen trago hecho con el mejor bourbon con picante.

Dicho y hecho, permanecimos en nuestras realidades, ellos fascinados por el detallismo del lugar y nosotros interesados por oír sus historias del barrio.

Servimos los tragos con fuerza, mientras charlábamos de la vida. Si la juventud ya no respeta, no tiene códigos, el pez grande se come al chico y las cosas avanzan muy rápido
Reímos y compartimos la sabiduría del mundo en una barra a las dos de la mañana. Emiliano, el Oso y Mirian nos suministraron secretos incofesables, mientras amenizaban la dura velada de limpiar la suciedad y cerrar las puertas.

Dijeron lo que tenían que decir y se fueron sin tener que echarlos. Pagaron a tocateja y dejaron buena propina. Les prometí que escribiría sobre ellos de forma sutil. Emiliano prometió que volvería con su esposa.

Sin duda todo está cambiando, para bien o para mal.

Como decía el padre de la ciencia química Lavoisier (que luego convirtió en canción un famoso canta autor uruguayo):

“Nada se pierde, todo se transforma”.

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